Desarollo


Desarrollo físico

Figura 1
En esta etapa, los niños en edades entre los tres a los seis años de edad crecen rápidamente, sin embargo, más lento que en la etapa de lactancia y primera infancia, se vuelven más altos y delgados, diferentes partes del cuerpo como brazos, piernas y cabeza crecen y comienzan a adquirir proporciones cada vez más adultas. Los músculos también comienzan a crecer, haciendo que los niños sean más fuertes. En cuanto a su salud bucal, a los tres años ya botaron sus dientes temporales y aparecerán poco a poco los dientes permanentes alrededor de los seis años.
Aspectos tales como la buena alimentación y el sueño adecuado contribuyen de gran manera al correcto desarrollo de un niño. Algunos consejos para una sana alimentación son: tener un horario de comidas, no presionar por comerse toda la comida, servir los alimentos en platos atractivos, hacer la hora de la comida un momento agradable y familiar. Para prevenir el sobrepeso en los niños se debe llevar una dieta sana que incluya frutas, verduras, granos enteros, comidas bajas en grasa y agua, además de actividad física.
Algunos consejos para ayudar a los niños a ir a dormir son: tener una rutina regular, evitar actividades que activen a los niños, realizar actividades que sean relajantes y tener mucha paciencia durante el proceso.
En el desarrollo motor, los niños progresan con rapidez en habilidades motoras gruesas y finas, en coordinación y desarrollan sistemas de acción más complejos. Existen la motora gruesa y fina. La motora gruesa involucra los grandes músculos del cuerpo, en actividades como correr y brincar, mientras que la motora fina involucra a los músculos pequeños y coordinación ojo-mano, en actividades como dibujar y abotonarse la camisa por mencionar algunos ejemplos. Estas habilidades se desarrollan desde la lactancia y primera infancia. A medida que los cuerpos de los niños cambian, y les permiten hacer más, integran sus nuevas habilidades a las adquiridas antes dentro de sistemas de acción, que producen capacidades aún más complejas.
El desarrollo artístico, conforme al avance en las habilidades motoras gruesas y finas, los niños pueden expresarse por medio del arte, lo cual es de gran importancia porque puede reflejar la maduración cerebral. Los niños comienzan realizando garabatos, como líneas verticales y en zigzag, luego, comienza la etapa de figuras básicas, como círculos, cuadrados o triángulos. Después viene la etapa de diseño donde combinan las figuras básicas con otras más abstractas y, por último, se encuentra la etapa pictórica, que va de los 4 a 5 años.
La lateralidad es la preferencia por hacer uso de una sola mano en lugar de otra.
Respecto a la salud y seguridad, “en Latinoamérica, las reducciones más notables en mortalidad infantil ocurrieron en Chile, Costa Rica y Cuba, donde las muertes infantiles descendieron en más de 80% desde 1970.” (OMS, 2003).
Debido a que los niños en la segunda infancia se caracterizan por ser más inquietos y no tener conciencia del peligro, para los cuidadores es todo un reto protegerlos de algún daño. Las enfermedades como resfriados y otras enfermedades respiratorias, son comunes durante la segunda infancia y ayudan a formar inmunidad contra la enfermedad. La mayoría de los accidentes no vehiculares mortales ocurren en el hogar.  Los factores ambientales como la exposición a enfermedades, tabaquismo, pobreza e indigencia aumentan el riesgo de enfermedad y lesiones en los niños.

Desarrollo Cognitivo

Figura 2
El enfoque piagetiano o bien en la etapa preoperacional, se caracteriza por el uso del pensamiento simbólico o capacidad de representación, sin utilizar aún la lógica. La función simbólica, termino de Piaget para la capacidad de utilizar símbolos (palabras, números o imágenes) que una persona ha asignado un significado. Los niños en la etapa de segunda infancia muestran la función simbólica en la imitación, el juego y el lenguaje.
Avances cognitivos durante la segunda infancia:
1.    Uso de símbolos: los niños no necesitan del contacto sensoriomotor para pensar en él. Por ejemplo, un niño puede preguntar por alguna experiencia de hace mucho tiempo.
2.    Comprensión de identidades: los niños percatan que aún con alguna alteración no cambia la naturaleza de las cosas. Por ejemplo, si su mamá se disfraza de hada madrina el niño sabe que sigue siendo su mamá debajo del disfraz.
3.    Comprensión de causa y efecto: los niños saben que toda acción tiene un efecto.
4.    Capacidad para clasificar: organizan objetos, personas y eventos en categorías. Por ejemplo, un niño puede clasificar por colores sus medias.
5.    Comprensión de numero: pueden contar y manejar cantidades.
6.    Teoría de la mente: los niños son más conscientes del funcionamiento de la mente.
Algunos aspectos inmaduros del pensamiento preoperacional según Piaget:
1.    Centración: los niños se enfocan en un aspecto e ignoran otros. 
2.    Irreversibilidad: no logran comprender que algunas acciones pueden revertirse.
3.    Enfoque en estados más que en transformaciones: por ejemplo, un niño no comprende verter un líquido de un contenedor a otro no cambia la cantidad.
4.    Razonamiento transductivo: no utilizan el razonamiento deductivo o inductivo, ven causas donde no existen.
5.    Egocentrismo: sienten que son el centro de todas las atenciones.
6.    Animismo: los niños les dan vida a objetos inanimados.
7.    Incapacidad para distinguir la apariencia de la realidad.
Durante la segunda infancia los niños mejoran en cuanto a su atención y en la forma en que procesan la información. Los teóricos del procesamiento de la información consideran que la memoria tiene tres procesos: codificación, almacenamiento y recuperación. La codificación es el proceso donde se separa la información para el almacenamiento, este es el proceso de guardar la información en la memoria y por último la recuperación, que es el proceso donde se recuerda esa información. 

La memoria se puede clasificar en: memoria sensorial, de trabajo y a largo plazo. En la memoria sensorial se da un almacenamiento inicial, breve y temporal de la información sensorial entrante. La memoria de trabajo almacena la información donde la persona está trabajando de manera activa. Y la memoria a largo plazo conserva información durante periodos largos de tiempo.
En los niños, ellos recuerdan eventos que les hayan causado gran impresión. Hay tres tipos de memorias tempranas: memoria genérica, episódica y autobiográfica. En la memoria genérica se produce una especie de guion repetitivo, sin mediar tiempo y lugar, en la episódica si ubican eventos o situaciones en lugares y momentos específicos, y en la memoria autobiográfica se mantienen los recuerdos perdurables que serán parte de la historia de vida de una persona. Hay influencias en la retención de recuerdos, por ejemplo, si un niño tuvo una participación activa de un evento es más probable que ese recuerdo dure más.
La inteligencia es un aspecto de gran relevancia en el desarrollo cognitivo, actualmente existen dos maneras de medir la inteligencia, una es por medio de pruebas psicométricas tradicionales y la otra es por medio de pruebas más novedosas de potencial cognitivo.
Las dos pruebas individuales que se utilizan con mayor frecuencia son las Escalas de Inteligencia Stanford-Binet y la Escala Wechsler de Inteligencia. La primera se puede utilizar a partir de los 2 años, se realiza a manera de juego, se pone al niño a construir bloques, hacer laberintos, a definir palabras entre otras actividades; la puntuación que obtenga el niño va a medir la capacidad para resolver problemas. La escala de Wechsler, se puede utilizar en niños de 2.5 años a 7, la puntuación es en forma global y separada, se puede aplicar en niños que tengan una discapacidad intelectual, trastornos del lenguaje y niños autistas.
Según Vygotsky, los niños aprenden mediante la internalización de los resultados de sus interacciones con adultos. Este aprendizaje interactivo es más efectivo dentro de la zona de desarrollo proximal (ZDP); es decir, en relación con las tareas que los niños están casi preparados para realizar por sí solos. (2019, pág. 311).
Por otro lado, el desarrollo del lenguaje es uno de los puntos más importantes en el desarrollo del niño, nos permite comunicarnos y expresarnos libremente. El vocabulario aumente, se vuelven más competentes, la interacción con adultos es más regular, sienten empatía por otros niños, tienen mejor adaptación social y emocional.


Desarrollo psicosocial

Figura 3
Surge la pregunta de ¿Quién soy yo?, es por eso que se da el desarrollo del autoconcepto, que se caracteriza por ser esa imagen que percibimos de nosotros mismos. Es normal que entre los 5 y 7 años de edad los niños cambien la descripción de sí mismos. La cultura en la que se encuentra un niño afecta ese autoconcepto. Por otro lado, la autoestima en esta etapa suele ser global y poco realista, la opinión de los adultos influye mucho en esa formación de la autoestima. La autoestima la podemos clasificar en:
Autoestima contingente: se caracteriza en que cuando fallan en algo son personas que se desaniman y se dan por vencidos, por lo general están muy acostumbrados a que todo les sale muy bien.

Autoestima no contingente: cuando fallan no se desaniman, al contrario, buscan maneras de lograr lo que no se ha podido.
Es ahí donde entra el concepto de autorregulación, donde los niños deben aprender a controlar sus emociones. Esto, a mi parecer debe tratarse de una manera seria ya que creará adultos más responsables en un futuro.
La identidad de género se da desde temprana infancia, una de las principales diferencias de género es que los varones tienden a ser más agresivos mientras que las niñas suelen ser más sociables y empáticas. Los roles de género son los comportamientos, intereses, actitudes y rasgos de personalidad que una cultura considera apropiados para varones o mujeres, existen diversos enfoques que explican ese desarrollo de género, enfoque biológico, evolutivo, psicoanalítico, del aprendizaje social y cognitivo. La tipificación de género es el proceso mediante el cual los niños aprenden roles apropiados al género.
La socialización juega un papel muy importante en esta etapa, los padres, compañeros, medios de comunicación y cultura forman parte de la vida de un niño e influyen de manera positiva o negativa según sus experiencias.
Por otro lado, el juego constituye una de las actividades más importantes en el desarrollo de un niño, ya que tiene grandes beneficios físicos, cognitivos y psicosociales. El juego se vuelve más social durante la segunda infancia, los niños prefieren jugar (y juegan de manera más social) con niños del mismo sexo. Los aspectos cognitivos y sociales del juego tienen influencia de los ambientes culturalmente aprobados que los adultos crean para los niños. el juego tiene distintos niveles cognitivos que son: juego funcional, constructivo, dramático y formales con reglas.  
La crianza infantil es otro aspecto importante en el desarrollo de un niño, existen diferentes estilos de crianza, donde se puede mencionar el autoritario, permisivo, autoritativo y con padres descuidados o no involucrados. Los padres o encargados deben poner límites y saber manejar la disciplina en los niños. Existen muchas formas de disciplina como lo son el castigo físico, técnicas de inducción, retiro del afecto y afirmación del poder entre otras. Sea cual sea la forma que se elija para corregir la disciplina se debe tener mucho cuidado, ya que si se hace de una mala manera puede dejar terribles consecuencias en un niño.
Preocupaciones conductuales especiales
Conducta prosocial: son todos esos comportamientos en pro de ayudar a otras personas, en esta conducta entra el altruismo que es cuando ayudamos a alguien sin esperar nada a cambio.
Agresión: son todas esas acciones violentas que realiza una persona a otra con la intención de causar algún daño, físico o psicológico.
Diferencias de género: los varones son más agresivos que las mujeres tanto físico como verbal, sin embargo, a pesar de que las niñas no expresan su agresividad de una manera tan directa como lo hacen los niños, pueden llegar a ser agresivas relacionalmente, de una manera más sutil, por medio de burlas, manipulación, rumores, uso de apodos, entre otros.
Influencias sobre la agresión: pueden ser genéticas, ambientales, de bajo autocontrol, por el comportamiento parental, todas estas influyen en la agresión de un niño. Un hogar con problemas de alcoholismo, drogas, violencia doméstica, falta de cariño al menor, influyen en negativamente en el comportamiento del menor.
Temor: es normal en esta etapa de la segunda infancia, vienen de experiencias personales o de cosas que han escuchado de las demás personas.
En cuanto a las relaciones con otros niños, según Papalia et all (2019, pág. 355), “las relaciones con hermanos y compañeros de juego se vuelven más importantes en la segunda infancia. Casi toda actividad característica y tema de personalidad a esta edad, desde el desarrollo del género hasta el comportamiento prosocial o agresivo, implica a otros niños”.

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Referencias Bibliograficas